Instrucciones de mantenimiento y limpieza de los suelos de parquet o tarima

 
El parquet o suelo de madera, al ser un material natural requiere de una serie de cuidados que, si bien no suelen ser muy costosos, si deben ser constantes. Además, este suelo tiene una serie de ventajas con respecto a sucedáneos como los suelos laminados, y es que, cada cierto tiempo (depende del trasiego, pero normalmente entre 10 y 15 años), pueden ser acuchillados (lijados) y barnizados, con lo que podemos disfrutar del parquet como el primer día.
 
El pavimento de madera, por su propia naturaleza, intercambia humedad con el medio que lo rodea modificando a la vez sus dimensiones pudiendo llegar a deteriorarse si no se guardan una serie de precauciones:
 
· Evite, en la medida de lo posible, pisar el parquet con el calzado de calle (en especial si éste está mojado o contiene restos de gravilla, tierra, barro, etc., principales enemigos del parquet). Asegúrese de colocar un felpudo en la puerta de entrada para retener arena o piedrecillas. Tenga cuidado con el calzado: los zapatos de tacón fino, por ejemplo, si tienen las tapas quitadas, pueden marcar el suelo.
 
· Cuando se derrame algún líquido sobre el parquet, límpielo y séquelo inmediatamente ya que, si se deja mucho tiempo, puede llegar a ser absorbido por la madera. Utilice un secador de pelo, aunque con cuidado para no quemar la madera, si cree que ha podido penetrar entre las aberturas o huecos entre piezas.
 
· Evite dar golpes y roces con objetos duros o puntiagudos. Es conveniente colocar fieltro adhesivo en las patas de los muebles (se pueden encontrar en cualquier centro de bricolaje) para que se puedan arrastrar sin que arañen.
 
· Evite que los rayos del sol incidan directamente y durante mucho tiempo sobre el parquet: oscurecen (proceso de fotodegradación) la madera prematuramente y la estropean más.
 
· Para conseguir las máximas prestaciones debemos mantener el producto en las condiciones de equilibrio con el medio que le rodean siendo éstas una humedad relativa de entre el 40% y 70% y una temperatura aproximada de 20 ºC ya que, de otra forma, el parquet podría experimentar movimientos o deformaciones no deseados.
 
· Si en el lugar impera un ambiente húmedo, por ejemplo en obra nueva, ésta debe ventilarse de forma periódica para reducir la humedad. Si fuese necesario y dispusiésemos de calefacción, podríamos encenderla para ayudar en este proceso (haciendo pausas cada cierto tiempo y volviendo a airear) o, si fuese necesario, instalar un deshumificador. El ambiente excesivamente húmedo provoca el fenómeno de hinchamiento, levantamiento o, deformaciones del pavimento.
 
 

· Si por el contrario se vuelve seco (en verano o por el uso intensivo del aire acondicionado o la calefacción) o se prevé que la vivienda permanezca cerrada largos períodos de tiempo, también es importante ventilarla para restablecer los valores normales de humedad. También podemos poner recipientes con agua en diferentes estancias de la vivienda, llenar la bañera, utilizar un humificador, etc, para que haya aporte adicional de humedad. El ambiente seco provoca desecación y la apertura de grietas en el pavimento.

· Una vez habitada la vivienda, debe seguir manteniéndose los valores ambientales recomendados. Para ello, podemos ayudarnos de una pequeña estación meteorológica que mida la humedad y temperatura interiores.

Todas estas precauciones son recomendables si bien, esto no implica que si no se llevan al pie de la letra, el parquet pueda sufrir alguno de los problemas comentados.Eso si, si se siguen conseguiremos que nuestro parquet dure reluciente mucho más tiempo. Espero que os sea de mucha utilidad. Un saludo.


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