Tarima de exterior: Todo lo que debes saber para elegir un suelo duradero

¿Estás pensando en renovar tu terraza o jardín? El pavimento de madera para exteriores es la opción favorita para quienes buscan calidez y elegancia. Sin embargo, no toda la madera sirve para estar a la intemperie.

En este artículo te explicamos las claves para elegir una tarima de exterior de calidad y por qué el proceso de fabricación es lo que marcará la diferencia entre un suelo eterno y uno que da problemas.


1. ¿Qué hace que una madera sea apta para el exterior?

La madera de exterior no es simplemente «madera común». Para resistir el sol, la lluvia y los cambios de temperatura, debe pasar por un proceso riguroso:

  • Secado controlado: En fábrica, la madera recién aserrada tiene mucha agua. Si ese exceso no se expulsa correctamente mediante un proceso de secado específico, las tablas se moverán, se curvarán o se romperán una vez instaladas.

  • Tratamiento natural: Gracias a su propia naturaleza y a los tratamientos aplicados, la madera conserva el grado de humedad justo para ser flexible y resistente a la vez.

⚠️ Consejo de experto: Desconfía de las ofertas excesivamente baratas. Si el precio es sospechosamente bajo, es probable que el proceso de secado o la procedencia del material no sean los adecuados. Como decimos en el sector: «nadie da duros a pesetas».


2. Tipos de madera: ¿Cuál es la mejor para tu terraza?

No todas las especies se comportan igual. Estas son las más utilizadas en la fabricación de tarimas debido a su alta durabilidad:

  • Ipe: Considerada la «reina» de las maderas de exterior por su increíble durabilidad y resistencia. Procede de Centro y Sudamérica.

  • Cumarú y Massaranduba: Alternativas muy densas y resistentes.

  • Iroko y Teka: Clásicos por su belleza y buen comportamiento ante hongos.

  • Garapa y Elondo: Opciones robustas con tonalidades muy atractivas.

Un dato curioso: A menudo se piensa que cuanto más densa es una madera, más dura. Pero ojo, la durabilidad real depende de su resistencia natural a bacterias y hongos, no solo de lo pesada que sea la tabla.


3. Formatos y sistemas de instalación

Dependiendo del estilo que busques para tu hogar, puedes elegir entre diferentes formatos:

Formatos más comunes:

  • Tarima lisa o estriada: La estriada es ideal para zonas de piscina por su capacidad antideslizante.

  • Canto oculto o invisible: Para un acabado visualmente limpio donde no se ven las separaciones.

  • Losetas: Una opción versátil que se coloca de forma flotante (sin fijar al suelo) mediante sistemas de unión rápidos.

¿Cómo se instala?

Normalmente, las tablas se fijan sobre rastreles (listones de madera tratados) mediante grapas de acero inoxidable o plástico reforzado y tornillería especial. Esto permite que la madera «respire» y el agua drene correctamente.


4. Mantenimiento: El secreto de una tarima siempre joven

Si quieres que tu tarima luzca como el primer día, el mantenimiento es innegociable. No te asustes, es más sencillo de lo que parece:

  1. Protección de poro abierto: Es vital usar productos (como aceites o lasures) que penetren en la madera sin crear una capa de barniz. Esto permite que la madera transpire y no se cuartee.

  2. Frecuencia: Dependiendo del sol que reciba y el uso, lo ideal es realizar un mantenimiento 2 o 3 veces al año. Esto impermeabiliza la madera y la protege de los rayos UV y la suciedad.


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